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La cuestión de Dios en Martín Heidegger. Un desafío para la teología |
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Andrés Arteaga Manieu |
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Presentación La cuestión de Dios en Martín Heidegger. Un desafío para la teología Palabras de bienvenida En Aparecida, Brasil, hace algunos meses, el día 13 de mayo, el Santo Padre Benedicto XVI, en su discurso inaugural de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, planteó una interrogante muy compleja, entre muchas otras, que va más allá de la preocupación pastoral de la Iglesia, pero que la sustenta: "¿Qué es esta la realidad? ¿Qué es lo real?", y afirmaba un poco más adelante, "Quien excluye a Dios de su horizonte falsifica el concepto de 'realidad' y, en consecuencia, solo puede terminar en caminos equivocados y con recetas destructivas. La primera afirmación fundamental es, pues, la siguiente: solo quien reconoce a Dios, conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano. La verdad de esta tesis resulta evidente ante el fracaso de todos los sistemas que ponen a Dios entre paréntesis". Hasta aquí las palabras del Pontífice que sorprendía por la hondura y radicalidad de sus preguntas. Si la pregunta por lo real no puede dejar de preguntarse por Dios, la pregunta por Dios no puede dejarse de preguntar por lo real. Así se comprende la realización de este Congreso, animado por la eficaz coordinación general del profesor Carlos Cásale de la Facultad de Teología de esta casa de estudios. Me alegro por la realización de este encuentro y doy la bienvenida a los ponentes y auditores, filósofos y teólogos, de nuestra universidad y de otras; chilenos y argentinos, alumnos y profesores, a todos. Están en su casa verdaderamente. Agradezco con sinceridad a los que han trabajado servicialmente para que se pueda realizar este congreso y por el apoyo de FONDECYT. Si la razón puede ayudar a superar las 'patologías de la fe', la fe puede ayudar a superar las 'patologías de la razón', sobre todo mediante el auténtico diálogo. La universidad y particularmente la Universidad Católica es el lugar propio para la investigación a fondo de lo real mediante la integración del saber, en diálogo con la fe para el servicio de la cultura y el desarrollo humano -en las palabras de Ex Corde Ecclesiae-. Así lo recordaba el Santo Padre Benedicto en Regensburg, en esa inolvidable lección magistral de vuelta a la universidad: "La intención no es retroceder o hacer una crítica negativa -decía el Santo Padre-, sino ampliar nuestro concepto de razón y de su uso. Porque, a la vez que nos alegramos por las nuevas posibilidades abiertas a la humanidad, vemos también los peligros que surgen de estas posibilidades y debemos preguntarnos cómo podemos evitarlos. Solo lo lograremos si la razón y la fe se reencuentran de un modo nuevo, si superamos la limitación que la razón se impone a sí misma de reducirse a lo que se puede verificar con la experimentación. y le volvemos a abrir sus horizonte en toda su amplitud. En este sentido, la teología, no solo como disciplina histórica y ciencia humana, sino como teología auténtica, es decir, como ciencia que se interroga sobre la razón de la fe, debe encontrar espacio en la universidad y en el amplio diálogo de las ciencias". Y al final, concluía diciendo: "Occidente, desde hace mucho, está amenazado por esta aversión a los interrogantes fundamentales de su razón, y así solo puede sufrir una gran pérdida. La valentía para abrirse a la amplitud de la razón, y no la negación de su grandeza, es el programa con el que una teología comprometida en la reflexión sobre la fe bíblica entra en el debate de nuestro tiempo. "No actuar según la razón, no actuar con el logos es contrario a la naturaleza de Dios", dijo Manuel II partiendo de su imagen cristiana de Dios, respondiendo a su interlocutor persa. En el diálogo de las culturas invitamos a nuestros interlocutores a este gran logos, a esta amplitud de la razón. Redescubrirla constantemente por nosotros mismos es la gran tarea de la universidad" (1). En efecto, "La fe y la razón {Fides et ratio) son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad" (2). "La Iglesia, por su parte, aprecia el esfuerzo de la razón por alcanzar los objetivos que hagan cada vez más digna la existencia personal" (3). "Si el teólogo rechazase la ayuda de la filosofía, correría el riesgo de hacer filosofía sin darse cuenta y de encerrarse en estructuras de pensamiento poco adecuadas para la inteligencia de la fe. Por su parte, si el filósofo excluyese todo contacto con la teología, debería llegar por su propia cuenta a los contenidos de la fe cristiana, como ha ocurrido con algunos filósofos modernos. Tanto en un caso como en otro, se perfila el peligro de la destrucción de los principios basilares de autonomía que toda ciencia quiere justamente que sean garantizados" (4) -nos recuerda Fides et ratio-. Apoyados en un pensador clave del siglo pasado como Martín Heidegger y la manera de plantear la 'cuestión de Dios', vamos a desafiar una vez más a la teología, pero también ampliar la razón. Convencidos que "Dios es la realidad fundante, no un Dios solo pensado o hipotético, sino el Dios de rostro humano; es el Dios-con-nosotros, el Dios del amor hasta la cruz" (5) -como lo recuerda el Documento de Aparecida-. ANDRÉS ARTEAGA MANIEU
(1) Discurso de Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona, "Fe, razón y universidad. Recuerdos y reflexiones", pronunciado el 12 de septiembre durante su visita pastoral a Baviera. (3) Fides et ratio 5. (4) Fides et ratio 11. (5) Discurso inaugural de Benedicto XVI en Aparecida.
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