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BIOGRAFÍAInglés Frances Alemán Portugues

Reseña Monseñor Manuel Larraín Errázuriz (1900 – 1966)

Manuel Larraín Errázuriz nació en Santiago el año 1900 en el seno de una distinguida familia católica. Luego de sus estudios escolares en el Colegio San Ignacio y de derecho en la Universidad Católica de Chile, el futuro obispo de Talca, ingresó al Seminario Mayor de Santiago en 1922. Su formación teológica y sacerdotal la terminó en Roma, donde fue ordenado sacerdote en 1927. Once años más tarde, en agosto de 1938, fue nombrado obispo de Talca, cargo que desempeñó hasta su muerte en 1966.

La vida de Monseñor Larraín transcurrió durante muchos años paralela a la del Padre Alberto Hurtado, su gran amigo. Estudiaron juntos en el colegio, luego hicieron el servicio militar, y más tarde consagraron sus vidas al Señor. Ambos se formaron bajo el mismo espíritu de entrega a los demás, especialmente hacia los más pobres. La profunda amistad que los unía fue motivo de que muchas de las decisiones importantes de su vida fueran primero consultadas con el Padre Hurtado.

A Manuel Larraín le tocó vivir una época de grandes cambios políticos y sociales, de los que no sólo fue un observador atento, sino en ocasiones también un destacado protagonista. Fue duramente criticado en su tiempo por el apoyo que prestó a la creación de la Falange Nacional (1938), grupo político que surgió dentro del partido conservador, portador de una posición crítica frente a la línea oficial de ese partido, limitada, a su juicio, a defender el status quo y a predicar la resignación entre los pobres y la caridad entre los ricos. Su respaldo se materializó con más fuerza cuando, ante la posible disolución de este nuevo partido, en noviembre de 1947 Manuel Larraín, declaró públicamente la legitimidad de la Falange Nacional, impulsando su sobrevivencia, que años más tarde daría paso a la Democracia Cristiana.

Su figura destacó en la historia de la Iglesia, primero en el Congreso Eucarístico Internacional de 1955 realizado en Río de Janeiro y luego en el Concilio Vaticano II (1962-1965). Fruto del primero, fue el nacimiento de la “Conferencia Episcopal para América Latina” (CELAM), de la cual Manuel Larraín fue elegido vicepresidente. Años más tarde (1964) asumió como presidente de ese organismo, cargo que ejerció hasta su muerte. Por su activo compromiso con el CELAM, fue reconocido como un gran conductor de la Iglesia latinoamericana. Participó activamente en el proceso de organización del Concilio, destacándose por su inteligencia, entusiasmo y por su gran carisma de fraternidad. Más que en sus intervenciones, los logros de Manuel Larraín se vieron reflejados en su labor en favor del acercamiento de los distintos Obispos limando las inevitables tensiones producidas por este acontecimiento.

Durante su vida, abogó insistentemente por la sindicalización de los trabajadores y campesinos como medio principal de mejorar su calidad de vida, de superar las desigualdades y de implantar un orden social cristiano. En la década del 60 fue pionero en el tema de la reforma agraria en nuestro país. A mediados del año 1962, el obispo Larraín entregó las tierras del fundo “Los Silos de Pirque”, propiedad del Obispado, a un grupo de campesinos, dando un primer paso para este proceso, que luego sería seguido por el cardenal Raúl Silva Henríquez y por los presidentes Jorge Alessandri, Eduardo Frei Montalva y Salvador Allende.

En 1966, cuando regresaba a Talca desde Santiago, Monseñor Manuel Larraín Errázuriz muere en un trágico accidente automovilístico. En memoria de tan insigne luchador por la justicia, el gobierno decretó duelo nacional por tres días.

Manuel Larraín y la conciencia eclesial latinoamericana. Visión y legado de un precursor - Autor: Fernando Berríos

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