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El dilema de elegir pareja

Ricardo Capponi
Texto: Pilar Segovia I.


Este momento clave en la vida humana, como todos los grandes proyectos, lleva implícito libertad y tragedia. Libertad, porque ya no optamos por instinto. Tragedia, porque en ese momento no tenemos la lucidez suficiente para considerar todas las variables que están en juego. Un salto al vacío, donde podemos acertar o errar. Para el siquiatra Ricardo Capponi hay que saber enamorarse y aquí explica por qué.

Uno de los actos más audaces en la vida es elegir pareja. Dar una respuesta definitiva a otro implica entrar en un terreno sembrado más de dudas que de certezas. Enamorarse no es un acto simple. Y es allí donde inevitablemente surgen preguntas esenciales: ¿Somos libres al elegir nuestra pareja de matrimonio o estamos predestinados? ¿Cuánto de reflexión, consciente y calculada, podemos poner en eso si estamos en medio de una pasión que está cargada de todo, menos de lucidez?

Según el siquiatra y sicoanalista Ricardo Capponi - quien dictará un ciclo de conferencias del Banco Edwards llamado "El amor conyugal"- , durante un largo período en la historia del hombre, la elección de pareja se basaba fundamentalmente en el deseo erótico. Cuando él se volvió sedentario, el patrimonio y los bienes crearon alianzas familiares, donde la motivación para obtener pareja era la conveniencia. Sólo en el siglo XVIII surgió una relación idealizada y romántica, que no incorporaba la pasión del amor erótico.

En la segunda mitad del siglo XX se revalorizaron la sexualidad y la libertad de la mujer (con su incorporación al trabajo y los anticonceptivos), estableciéndose relaciones más simétricas. Fueron esos cambios culturales, según Capponi, los que generaron una forma distinta de concebir la pareja, "donde ahora la búsqueda está motivada por un deseo de realizarse con el otro, en lo que podemos llamar el amor sexual maduro".

Pero en esta elección, ¿hay libertad?

Según el especialista, "el amor es un destino libremente escogido". El hombre occidental - a diferencia del oriental que cree en la predestinación- se plantea frente a la existencia como si la hubiera construido él. En el encuentro con el otro, hay un ejercicio de libertad, "ya no se opta por instinto". Aún así, de la mano de esa libertad está la tragedia. Capponi advierte:

- Este elemento trágico no está tomado como catástrofe, sino que en un doble sentido, porque se nos exige tomar una decisión sin la lucidez suficiente como para conocer en profundidad todas las variables que están en juego. Se corre el riesgo de acertar y ser muy dichosos; pero también de errar y ser profundamente desgraciados. Es justamente esa exigencia fuerte e intensa la que le da el carácter profundamente humano. Si no tuviera este elemento trágico de la no lucidez, el amor se convertiría en algo almibarado e insípido. Finalmente, nos exige un salto al vacío, que es lo que dinamiza y hace interesantes todos los proyectos vitales.

La propia historia

El especialista plantea que el proceso de elección de pareja está condicionado por elementos previos y actuales. "Enamorarse no es algo que a uno le pase y que viva pasivamente; sí es algo en lo cual uno participa en su construcción, que tiene una historia y un momento actual".

Entre los elementos previos, Capponi destaca el grado de flexibilidad o rigidez de los determinantes del pasado, como la relación que existió con padres y hermanos, especialmente con los primeros. "Si una persona tuvo conflictos con sus progenitores y éstos eran muy seductores, va a tender a buscar una pareja parecida. Si tuvo padres demasiado agresivos y distantes, buscará personas absolutamente distintas". Y aclara:

- Si se escoge a una pareja parecida a los padres, se vivirá un estado de enamoramiento muy intenso, al revivir momentos de la infancia maravillosos con esa mamá estupenda o ese padre fantástico. Pero una vez que pasa el enamoramiento, se produce un encuentro real con esta pareja-padre o madre y se apaga la sexualidad, porque una buena sexualidad pasaría a ser incestuosa y eso produce angustia. Entonces, la relación termina desprovista de ese elemento central.

Otro factor condicionante para el especialista es lo que John Money llamó el "mapa del amor". Las diferentes experiencias emocionales vividas en el pasado - de las cuales más del 90 por ciento no tenemos conciencia- van configurando en la mente del individuo un mapa, y la mayor o menor flexibilidad del mismo permitirá elegir con mayor o menor libertad al otro. Capponi ejemplifica:

- Si el niño estuvo sometido a experiencias de separación que fueron muy traumáticas, tenderá, en el caso de la mujer, a escoger a un hombre que por sobre todo la proteja y no la abandone. Pero si esta vivencia es muy rígida, le impedirá evaluar a esa pareja en un contexto más amplio. Entonces, claro, elegirá a un hombre con una personalidad dependiente, pero con muchos otros conflictos que no será capaz de ver.

Según el especialista, esta flexibilidad tiene que ver con los niveles de ansiedad o angustia con que se vivieron esas etapas del desarrollo, y que finalmente condicionan la búsqueda. Al ser muy rígida, la persona buscará sólo a quienes cumplan con esos requisitos fijos que se propuso. En todo caso, el doctor Capponi señala que este "mapa del amor" va cambiando a lo largo de la vida, en la medida que la mente se desarrolla. "Uno puede configurar nuevos mapas con más creatividad y flexibilidad. Lo esencial es conocer el propio, conocerse a sí mismo y saber lo que uno está buscando. Eso da más libertad en la elección. Por lo mismo, se hace muy importante todo el período de interacción de pareja - andar, pololear, salir, ser novios- para facilitar ese conocimiento.

Según Ricardo Capponi, la identidad es otro factor relevante y la etapa de la adolescencia juega un papel vital a la hora de configurarla.

- La crisis en este período puede llevar a una difusión de la identidad o a una identidad consistente. En la difusión es muy difícil elegir bien pareja, porque uno no sabe lo que quiere, no se conoce a sí mismo y tiene estados afectivos muy alternantes. En cambio, con una identidad consistente, uno se conoce a sí mismo, se proyecta a futuro con estabilidad y sabe lo que quiere.

Asimismo, cobra importancia la fortaleza afectiva, que se relaciona con la tolerancia a la frustración y la capacidad de posponer las frustraciones. "Esto permite mirar a largo plazo. La gente elige compañeros inadecuados, cuando los selecciona por cosas que le resultan importantes al comienzo de la relación y no por las que pueden resultar esenciales a largo plazo". Para el especialista, otro elemento en juego "es el agrado al contacto íntimo", sentirse bien y contenido emocionalmente por el otro y que, además, sea algo sostenido, que no genere mecanismos de defensa o ansiedades.

- Esto le pasa más a los hombres que a las mujeres. Es típico que la mujer busque un vínculo emocional más intenso con su pareja en los momentos de tristeza, pena y ternura, y los hombres, en general, que se bloqueen frente a la posibilidad de acompañar a la mujer en estas situaciones. Pero también hay otros vínculos donde la intimidad es muy intensa. Por ejemplo, la mujer se angustia con mayor facilidad en la intimidad erotizada - especialmente cuando tiene el carácter un poco brusco- , mientras que al hombre le complica mucho una intimidad con más ternura o más feminizada.

Capponi señala que durante el enamoramiento se pueden dar mecanismos de idealización muy primitivos, donde se niegan en forma radical los defectos del otro y se idealizan exageradamente los aspectos positivos. Esto impide conocer bien al otro. Pero está claro que igual se necesita un grado de idealización para crear un ambiente atractivo en este vínculo, que potencie el enamoramiento y, finalmente, entusiasme a las personas a embarcarse en el proyecto de pareja.

El siquiatra sicoanalista sostiene que otro elemento en juego al escoger pareja es el narcisismo, donde hay un engrandecimiento de sí mismo - "soy estupendo, fantástico, etcétera"- , como medida defensiva frente a las angustias que hay que enfrentar en la vida, y, en otros casos, donde el Narciso siente que el otro es una prolongación de sí mismo. "Por ejemplo, un hombre busca que su pareja mujer sea estupenda, porque es su prolongación. O, por el contrario, la mujer siente que se toma para sí las cualidades extraordinarias del hombre. En ambos casos, cuando se produce la crisis de la pérdida del enamoramiento - antes de pasar al amor estable- , hay desgarramiento y serios conflictos".

El peso del presente

Durante el inicio de la relación, el doctor Capponi describe ocho elementos que entran en juego: el atractivo físico, la activación emocional, la proximidad, la exposición, la reciprocidad, la similitud, las barreras y los misterios.

- El atractivo físico es fundamental, porque el hombre está buscando genética de primera calidad en la mujer, y la mujer, un hombre fuerte y protector. Como ellas son proclives al poder, no le perdonan a un hombre que tenga una mujer fea, porque significa que no tuvo el suficiente poder como para enamorar a una más hermosa. Y si un hombre anda con una mujer muy hermosa, quiere decir que él debe tener cosas muy interesantes, debe ser poderoso o tener mucha plata, etcétera. En todo caso, cuando pasa el tiempo se hace menos relevante el atractivo físico, especialmente para las mujeres.

En un experimento, se hizo cruzar un puente a gran altura a hombres acompañados de guías mujeres. La mayoría invitó a salir a las guías. Mientras que con unas parejas que cruzaron un puente bajo no pasó nada. Esa es la activación emocional, cuando se viven experiencias arriesgadas o emocionantes que generan vínculos. Los hombres, según el especialista, ocupan mucho esta técnica de conquista.

La proximidad con el otro también genera atracción, desde el orden alfabético de un curso, pasando por los vecinos. Se elige en relación "a quienes tienes a mano". La exposición se suma en esta etapa, y genera una percepción atractiva hacia el otro. El elemento de reciprocidad, en tanto, asume un hecho comprobado: "Tendemos a querer a quienes nos quieren"; mientras que el factor de similitud habla de la atracción que se produce entre las personas parecidas (misma religión, raza, nivel social...). "Esto es importante, porque casarse con gente muy distinta es echarle pelo a la leche, complica las cosas o implica esfuerzo adicional", aclara.

Las barreras y el misterio ayudan al enamoramiento. "El amor parece prosperar cuando existen obstáculos. Las parejas se unen sólidamente si hay enemigos externos", dice Capponi. El misterio, por su parte, llama al acercamiento : ¿quién es el otro?, ¿cuánto me quiere? "No hablar es la mejor manera de ser idealizado".

Una vez embarcados

Cuando la relación ya comenzó se van tomando muchas decisiones, donde el estado emocional y la separación del grupo de pares cumplen papeles importantes de apoyo. Capponi puntualiza que si no existe la ayuda de los círculos afectivos habituales, especialmente de la familia, la búsqueda de pareja puede estar teñida más por la desesperación y los deseos de huir de ese ambiente, que por el amor. Y esto enturbia la elección. Lo mismo pasa, en especial durante la adolescencia, cuando la persona siente la agresión del grupo de pares cuando se los abandona por su pareja.

Es relevante tener "lucidez" frente a cada decisión o paso que va aumentando el compromiso con el otro, desde el enamoramiento hasta el amor estable. Entre otros, el siquiatra sicoanalista enumera: compartir momentos emocionalmente intensos; compartir besos y caricias de piel; compartir el pasado y las expectativas del presente; recibir y dar apoyo económico y emocional; sexo sin coito; relaciones sexuales con coito; la formalización (matrimonio), y tener un hijo. Cada uno de estos pasos aumentan la dependencia y el apego, y hacen más difícil un distanciamiento. Al final también limitan la libertad de elegir. Ricardo Capponi señala:

- Hay poca seriedad respecto a estos pasos. La sociedad funciona con un gran sentimiento de omnipotencia, donde todo tiene arreglo, pero en la vida afectiva no todo tiene arreglo. No se puede decir: Si no me va bien con ella, la dejo. Porque ella ya se quedó en su cabeza y va a influir en su próxima elección.