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Hoy en día es casi imposible, tanto en Chile como en el mundo, divorciar la crisis de la política de la crisis de la economía. Pese a que las últimas elecciones dejan la impresión de un consenso en cuanto al modelo de desarrollo, se percibe un gran descontento y desencanto por la forma en cómo la economía permite el acceso a una mejor calidad de vida, a más democracia, más igualdad, más dignidad y más integración. En este contexto, el CTML quiere discernir qué está sucediendo en nosotros, en las instituciones de la economía y en las prácticas actuales encaminadas a trasformar la realidad. Es así que, al tenor del Concilio Vaticano II, al Centro le interesa auscultar la acción de Dios en el amplio (macro) y en los pequeños ámbitos (micro) de la economía de la sociedad y de las personas. En el horizonte de los fines, importa que los chilenos, especialmente los más pobres, alcancen cotas cada vez más altas de humanidad, de vida buena, plena y lograda. Este será el tema del grupo “Qué economía”. Esta reflexión también debiera ser abordada en una óptica eclesial, considerando que la Iglesia constituye el lugar social desde donde los católicos observan y opinan sobre la realidad económica del país.
Grupo 4: "Qué educación" Uno de los síntomas más claros y graves de la crisis de la política hoy en Chile es el problema de la educación. El reclamo de los estudiantes es político. Frente a esto, nos hacemos algunas preguntas: ¿Qué se está enseñando? ¿Cuáles son los vínculos entre educación, integración y reconocimiento social? ¿Qué está en el fondo de las demandas estudiantiles contra el lucro? En este contexto, el CTML quiere discernir qué está sucediendo en nosotros, en las instituciones y en las prácticas actuales encaminadas a trasformar la realidad. Es así que, al tenor del Concilio Vaticano II, al Centro le interesa auscultar la acción de Dios en los movimientos estudiantiles de los últimos meses, y en los debates y tensiones entre los estudiantes, el gobierno y la clase política en general. En el horizonte de los fines, nos interesa que los chilenos alcancen cotas cada vez más altas de humanidad, de vida buena, plena y lograda. Este será el tema del grupo “Qué educación”. Esta reflexión también debiera ser abordada en una óptica eclesial, considerando que la Iglesia constituye el lugar espiritual, social y cultural en el cual los católicos participan en la construcción de la convivencia política, en particular a través de escuelas, colegios y universidades.
Juan Eduardo García-Huidobro, La educación en la encrucijada de las oportunidades (de nuevo) Jeffrey Sachs, Gobierno y globalización Ricardo Solari, Descontento ciudadano: Jaque al paradigma de la gobernabilidad
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