INVESTIGACIÓN |
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Transformaciones de la teología latinoamericana de la liberación en la década del 90. ¿Cayó la TL junto con el muro de Berlín? |
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Sergio Silva G. |
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1. a) En su versión moderada, se ha afirmado que el vínculo entre la TL y el socialismo consistió en que éste era visto como el modo político concreto de lograr la liberación de las diversas opresiones padecidas por los pueblos de América Latina. b) 2. a) Por otro lado, la TL trabaja en una mejor y más precisa descripción de quiénes son los pobres a los que Dios ama con predilección, hasta el punto de optar por ellos. Se ha ido haciendo lugar común en la TL de América Latina hablar de una 1ª y una 2ª TL;(19) y se afirma que la 2ª ha ensanchado la noción de pobre, que la 1ª había restringido demasiado a las solas condiciones económicas y políticas.(20) Ahora se incorporan las nuevas formas de pobreza y opresión provocadas por la raza (indios y afroamericanos) y el género (las mujeres que, cuando son pobres económicamente, sufren doble explotación;(21) y las minorías sexuales).(22) Muchos toman de la Antropología cultural la noción de alteridad para incorporar a todos estos nuevos pobres bajo un denominador común.(23) Se añade que en la actual fase globalizadora de la modernidad está cambiando bastante radicalmente la situación de los pobres desde el punto de vista de la economía. En efecto, de ser víctimas de la explotación, porque el sistema capitalista en su fase anterior los necesitaba como mano de obra, han pasado a ser excluidos: el sistema ya no los necesita, por lo tanto sobran, están de más.(24) b) El problema aquí planteado tiene una repercusión sobre la racionalidad de la misma TL. La pregunta es si no ha trabajado hasta ahora con una racionalidad moderna occidental, en los tres niveles de mediación que corresponden a los tres momentos de su método: ver, juzgar y actuar. En efecto, en el momento del ver –la mediación socioanalítica- se han privilegiado las ciencias sociales modernas ilustradas, empezando por Marx, ampliado luego por otras formas igualmente modernas; en el momento del juzgar –la mediación hermenéutica- la exégesis histórico-crítica, de innegable cuño racional moderno, ha tenido el papel preponderante; en el momento del actuar –la mediación práxica- se ha privilegiado un tipo de planificación racional de la acción de carácter ilustrado, hecha por los expertos para los destinatarios populares, pero sin tomarlos en cuenta suficientemente a ellos como sujetos activos y creativos de su praxis. c) 3. a) Una pista para acercarnos a una reflexión sobre estas preguntas me parece que es tener en cuenta, a la vez, la complejidad del ser humano, nunca reductible a una sola dimensión, por importante, atractiva e intensa que parezca; y lo decisivo que es vivir esa complejidad desde el “corazón”, el propio centro personal donde el ser humano se unifica y puede entregarse, y donde se encuentra con el llamado y la presencia oscura de Dios, que lo ha creado para el encuentro con Él. b) (2) L. Boff, “Teologia sob o signo da transformação”, in: L.C. Susin (Ed.), O mar se abriu. Trinta anos de teologia na América Latina (São Paulo 2000, 233-240); V. Codina, “A teologia latino-americana na encrucilhada” (Perspectiva Teológica 31, 1999, 181-200); G. Girardi, “Teologia da Libertação na Nova Ordem Mundial. Crise da esperança e crise da Teologia”, in: L.C. Susin (Ed.), Sarça Ardente. Teologia na América Latina: Prospectivas (São Paulo 2000, 27-37); G. Gutiérrez, “Situación y tareas de la teología de la liberación” (Revista Latinoamericana de Teología 50, 2000, 101-116); J.B. Libanio, “La théologie de la libération. Nouvelles figures” (Études 402, 2005 I, 645-655); P. Richard, “Futuro de la Teología de la Liberación. Una visión desde América Latina” (Carthaginensia 15, 1999, 325-345). (3) De ello informan con más detalle Codina, “Teologia” 182f, M. Maier, “Teología de la Liberación en Latinoamérica” (Razón y Fe 236, 1997, 281-296), 282. Girardi cita una afirmación de Juan Pablo II en este mismo sentido, dicha en una entrevista periodística mientras va en viaje a Nicaragua: Girardi, “Teologia” 28. (4) J. Ratzinger, “Relación sobre la situación actual de la fe y la teología”, in: Consejo Episcopal Latinoamericano (Ed.), Fe y Teología en América Latina. 2º Encuentro de Presidentes de Comisiones Doctrinbales de América Latina y el Caribe. Guadalajara, 1996 (Documentos CELAM 148, Santafé de Bogotá 1997, 13-36), 14. (5) G. Gutiérrez, Teología de la liberación. Perspectivas (Verdad e Imagen 120; Salamanca 141990). El Prólogo “Mirar lejos”, 17-53. (6) Gutiérrez, Teología 36. (7) Gutiérrez, Teología 44. (8) E. Dussel, Teologia da Libertação. Um panorama de seu desenvolvimento (Petrópolis 1999), 118f; J. Haers, “La théologie de la libération, un changement de paradigme ? Son apport aux diverses disciplines théologiques” (Transversalités. Revue de l’Institut Catholique de Paris 79, 2001, 101-122), 108, que muestra la amplia gama de autores que han inspirado a los teólogos de la liberación; Libanio, “Théologie” 646 reprocha al instrumento marxista de análisis social el que no da cuenta de la problemática cultural y religiosa; J.B. Libanio, “Panorama da teologia da América Latina nos últimos 20 anos” (Perspectiva Teológica 24, 1992, 147-192), 152 añade que el marxismo hipertrofia la clase social; M. McKeever, “Thirty years of liberation theology” (Theology Digest 51, 2004, 237-242), 241; Trigo, “Muerto” 50 afirma que sólo se usó el marxismo en TL como mediación analítica; J.M. Vigil, “Mudanza de paradigma na Teologia da Libertação?” (Revista Eclesiástica Brasileira 58, 1998, 311-328), 313 (nota 2). (9) Betto, “Teologia” 925; J. Ramos Regidor, “Libertação e alteridade. 25 anos de história da Teologia da Libertação” (Revista Eclesiástica Brasileira 57, 1997, 118-138), 123, quien señala, sin embargo, que con la caída del socialismo se perdió un referente importante. (10) Betto, “Teologia” 929; Girardi, “Teologia” 31ff. (11) J. Sobrino, “La teología y el ‘principio liberación’” (Revista Latinoamericana de Teología 12, 1995, 115-140); Richard, “Futuro” 329f.344; P. Valadier, “Théologie de la libération”, in: L.C. Susin (Ed.), O mar se abriu. Trinta anos de teologia na América Latina (São Paulo 2000, 263-269), 264; Gutiérrez, “Situación” 101.102.103; Haers, “Théologie” 108f; M. Maier, “Teología de la Liberación en Latinoamérica” (Razón y Fe 236, 1997, 281-296), 282.286-289; McKeever, “Thirty” 239.242; Trigo, “Muerto” 48.62; Ramos Regidor, “Libertação” 119-122; Vigil, “Mudanza” 317.324; Ribeiro, “Teologia” 324f. (12) Para Sobrino –que se inspira en Ellacuría y éste a su vez en Zubiri- la TL se hace cargo de la realidad, se encarga de ella y carga con ella; pero, además, se deja cargar por la realidad en lo que ésta tiene de gracia: Sobrino, “Teología”. Un signo de que la TL carga con la realidad es la persecución -que ha llegado hasta el martirio- de quienes se han entregado a la lucha por la liberación en América Latina: Sobrino, “Teología”. (13) Es la atención a los “signos de los tiempos” –en este caso, la globalización- lo que hace que la TL siga viva y desarrollándose, como percibe Silber: la TL “entwickelte sich unter den veränderten politischen, gesellschaftlichen und kirchlichen Bedingungen der vergangenen Jahrzente kontinuierlich weiter, stellte sich neuen Herausforderungen und Themen, wurde von neuen gesellschaftlichen Subjekten aufgegriffen und mit neuen Fragestellungen konfrontiert – und ist doch geblieben, was sie von Anfang an war: die theologische Reflexion über das Engagement zugunsten der Armen und aus der Sicht der Armen, die immer stärker auch von den Armen selbst ausgeübt wird” („se siguió desarrollando en las últimas décadas, en las cambiadas circunstancias políticas, sociales y eclesiales; se expuso a nuevos desafíos y temas; fue asumida por nuevos sujetos sociales y se confrontó con nuevos cuestionamientos; y, sin embargo, siguió siendo lo que era desde el comienzo: la reflexión teológica sobre el compromiso a favor de los pobres y desde la perspectiva de los pobres, una reflexión que cada vez más está siendo hecha por los mismos pobres“): S. Silber, “Vielschichtig und lebendig. Neuere Entwicklungen in der Theologie der Befreiung” (Herder Korrespondenz 60, 2006, 523-528), 523. (14) La opción por los pobres, según Maier, “reúne en sí misma los rasgos esenciales de la TL y constituye su centro de gravedad teórico y práctico”: Maier, “Teología” 291. Esta opción es la “bleibende Grunderfahrung der Theologie der Befreiung”: Silber, “Vielschichtig” 524. Por su parte, para Dussel, desde los años 50 se mantiene la intuición que dio origen a TL: “una opción ética por los pobres, para la construcción práctica ahora y aquí del Reino de Dios”: E. Dussel, “Teología de la liberación. Transformaciones de los supuestos epistemológicos” (Theologica Xaveriana 47, 1997, 203-213), 203. (15) Algunos teólogos exponen las diversas posturas que se han tomado al interior de la TL ante los cambios desencadenados por la caída del socialismo real y la difusión mundial del neoliberalismo. Codina habla de dos posturas: una postura positiva, que afirma que la TL, tal como se ha hecho desde sus comienzos, es más que nunca necesaria, aunque deba ampliarse a nuevos pobres; y una postura crítica –que es la suya- que reconoce que la TL está en crisis, pero que puede ser ocasión de crecimiento si es bien enfocada: Codina, “Teologia” 183f. Ribeiro habla de la revisión de la TL que estos acontecimientos han provocado y reconoce dos posturas: una de continuidad, pero que busca ampliar el horizonte anterior, y una de ruptura, pero manteniendo el horizonte de los compromisos éticos y metodológicos, en primer lugar la opción por los pobres: Ribeiro, “Teologia” 333. Richard afirma la necesidad de que la TL haga una autocrítica, pero en fidelidad al Dios de la vida y a los pobres y oprimidos: Richard, “Futuro” 327. En cuanto a los cambios producidos en la TL, Gutiérrez subraya que son los instrumentos de ciencias sociales, que trabajan siempre con hipótesis, los que, ante situaciones nuevas como la globalización y la difusión masiva del neoliberalismo, deben cambiar; y son estas ciencias sociales las que utiliza la TL como mediación analítica: Gutiérrez, “Situación” 112. Trigo afirma con vehemencia que el cambio producido en el mundo debe hacer cambiar a la TL, pero buscando una postura equivalente a la anterior: Trigo, “Muerto” 287f. Detalla luego cuáles son, a su juicio, las líneas maestras de la equivalencia: ser afectado y exigido por los pobres: ibid. 291-293; hacer teología como “intellectus misericordiae, gratiae et liberationis”: ibid. 293-295; poner a la realidad como lugar teológico fundamental: ibid. 295-297, y centrarse en el Jesús de la historia: ibid. 297-300. Según Ramos Regidor, al responder a estos cambios del mundo la TL ha mostrado su vitalidad y creatividad: Ramos Regidor, “Libertação” 137. En concreto, Ribeiro señala que la TL “has learned that the socio-political emphasis which was encouraged from the 1960s to the 1980s overlooked some dimensions of life which are as important, such as existential and cultural issues and spirituality” („ha aprendido que el énfasis sociopolítico, favorecido en los años que van del 60 al 80, impidió ver algunas dimensiones de la vida que son tan importantes como lo sociopolítico, tales como las cuestiones existenciales y culturales y la espiritualidad“): Ribeiro, “Liberation” 309. (16) Lo dice Gutiérrez: “La comprensión que se manifiesta en la fórmula ‘opción preferencial por el pobre’ es lo más sustantivo del aporte de América Latina a la vida de la Iglesia y de la teología de la liberación a la Iglesia universal”: Gutiérrez, “Situación” 108. Según McKeever fue la TL la que puso en el tapete el tema de la opción por los pobres, que luego ingresó en documentos oficiales de la Iglesia católica como Sollicitudo Rei Socialis y Centessimus Annus: McKeever, “Thirty” 239. Palácio afirma que la TL impuso la opción por los pobres a la conciencia de toda la Iglesia: C. Palácio, “Trinta anos de teologia na América Latina. Um depoimento”, in: L.C. Susin (Ed.), O mar se abriu. Trinta anos de teologia na América Latina (São Paulo 2000, 51-64), 57. En esta misma línea J.B. Libanio, “Trinta anos de teologia. Reflexão pessoal”, in: L.C. Susin (Ed.), O mar se abriu. Trinta anos de teologia na América Latina (São Paulo 2000, 139-147), 142f; J.B. Metz, “Significado da teologia latino-americana para minha teologia”, in: L.C. Susin (Ed.), O mar se abriu. Trinta anos de teologia na América Latina (São Paulo 2000, 149-151), 150; J. Comblin, “Trinta anos de teologia latino-americana”, in: L.C. Susin (Ed.), O mar se abriu. Trinta anos de teologia na América Latina (São Paulo 2000, 179-192), 188; J.C. Scannone, “Treinta años de teología en América Latina”, in: L.C. Susin (Ed.), O mar se abriu. Trinta anos de teologia na América Latina (São Paulo 2000, 199-207), 201. (17) Así, Clodovis Boff: C. Boff, “Como vejo a teologia latino-americana trinta anos depois”, in: L.C. Susin (Ed.), O mar se abriu. Trinta anos de teologia na América Latina (São Paulo 2000, 79-95), 89. Según Trigo, Dios opta por los pobres y quiere que lleguen a ser sujetos; esta buena noticia los ayuda a que lo sean: Trigo, “Muerto” 301. Vigil afirma que la opción por los pobres tiene un fundamento teologal: Vigil, “Mudanza” 327. Sin que lo afirmen tal cual, esto se desprende también de las siguientes afirmaciones de Gutiérrez: “En el núcleo mismo de la opción preferencial por el pobre hay un elemento espiritual de experiencia del amor gratuito de Dios. El rechazo a la injusticia y la opresión que ella implica está anclado en nuestra fe en el Dios de la vida”: Gutiérrez, “Situación” 115; y en las de Haers: para la TL la historia humana “est toujours aussi l’histoire d’un Dieu qui s’incarne et invite les hommes à s’incarner dans leur propre réalité, au service des pauvres” („es siempre al mismo tiempo la historia de un Dios que se encarna e invita a los seres humanos a encarnarse en su propia realidad, poniéndose al servicio de los pobres“); el fundamento es que “Dieu n’accepte pas la déshumanisation car son but et son plan pour le monde et pour les hommes signifient humanisation et achèvement ou plénitude” („Dios no acepta la deshumanización, porque su objetivo y su plan para el mundo y para los seres humanos significan humanización y cumplimiento y plenitud“): Haers, “Théologie” 112.109. (18) Palácio piensa que la TL debe reconocer en el pobre el lugar de la trascendencia: Palácio, “Trinta” 64. Para Duquoc la Promesa de Dios se inscribe en la historia humana no en cualquier lugar sino en el pobre y en la víctima: C. Duquoc, “Lassitude européenne et cri des pauvres. Témoignage sur la théologie de la libération”, in: L.C. Susin (Ed.), O mar se abriu. Trinta anos de teologia na América Latina (São Paulo 2000, 71-78), 76. Moltmann confiesa que entre las cosas que lo fascinaron de la TL estuvo el reconocimiento de la dignidad teológica de los pobres, comprendidos como lugar teológico, porque quien se vuelve a los pobres se vuelve a Cristo que, en los pobres, espera a los suyos: J. Moltmann, “Teologia latino-americana”, in: L.C. Susin (Ed.), O mar se abriu. Trinta anos de teologia na América Latina (São Paulo 2000, 225-231), 227f. Leonardo Boff afirma que en el origen de la TL no están los análisis de las ciencias sociales sino la perspectiva mística, que reconoce que Dios comienza su Reinado entre los pobres: Boff, “Teologia” 237. Según Dussel, los pobres y las víctimas son el lugar de la revelación de Dios, y saca de ahí consecuencias para el diálogo entre las religiones: Dussel, “Teología” 212. (19) Así lo plantea Dussel, aunque él pone la cesura no en la caída del socialismo sino en el año 2000 (¡en un escrito publicado en 1997 y presentado oralmente el año anterior!): Dussel, “Teología” 204. Me parece interesante la “confesión” de Richard: “Es cierto que la TL en sus inicios tuvo como una referencia teórica fundamental el concepto de clase, pero posteriormente ha ido mostrando su capacidad de asumir los conceptos de género, etnia, generación y naturaleza. Tuvo como contexto histórico fundamental la sociedad política (la ‘toma del poder’), pero posteriormente ha sabido desplazarse hacia la sociedad civil (la construcción de ‘nuevos poderes’). La TL tuvo como interlocutor teórico las ciencias sociales, pero posteriormente se ha ido abriendo al uso de otras referencias teóricas, como la economía, la antropología cultural, la psicología, etc... Tuvo como referencia fundamental los movimientos políticos, pero posteriormente se abrió a la religiosidad popular, al catolicismo popular, a los movimientos carismáticos y pentecostales, a las religiones indígenas y afro-americanas. Si la TL hubiera nacido con mediaciones teóricas e históricas cerradas y dogmáticas, no se habría abierto con tanta facilidad a otras mediaciones, como realmente sucedió”: Richard, “Futuro” 326. (20) Gutiérrez, sin embargo, sale en defensa de la 1ª TL –que, en el fondo, es la suya- y afirma que, desde el inicio, la TL no redujo las dimensiones de la pobreza a lo solo económico, sino que vio al pobre como al insignificante, el otro de una sociedad que se construye contra sus derechos elementales: Gutiérrez, “Situación” 109f. (21) Esta afirmación se encuentra ya en Puebla, 10 años antes de la caída del Muro de Berlín. (22) Libanio, “Théologie” 646f.653; McKeever, “Thirty” 240; Codina, “Teologia” 183; Sobrino, “Teología”; Boff, “Como” 94; Libanio, “Trinta” 145; J.J. Tamayo Acosta, “Teología de la liberación: revolución metodológica. Nuevas aportaciones y desafíos al primer mundo”, in: L.C. Susin (Ed.), O mar se abriu. Trinta anos de teologia na América Latina (São Paulo 2000, 209-223), 215-217. Trigo hace un alegato en favor de un nuevo sujeto hasta ahora no tenido en cuenta ni en la sociedad ni en la Iglesia ni en la TL: el suburbano, que es mestizo cultural y étnico: Trigo, “Muerto” 67-72. Silber incluye también a los migrantes: Silber, “Vielschichtig” 527. Ribeiro señala que el marxismo no sirve como mediación socioanalítica, porque sólo capta los conflictos sociales basados en la clase, y no tiene en cuenta estos otros, que se originan en las diferencias de etnia, raza y género: Ribeiro, “Liberation” 309f. Vigil, junto con reconocer estos nuevos sujetos, alerta contra el riesgo de olvidar la pobreza económica, que se ha agravado cuantitativa y cualitativamente con la globalización: Vigil, “Mudanza” 318f. (23) Según Libanio, se transforman las mediaciones de la TL, por los datos nuevos que son la posmodernidad, la crisis de la razón, la globalización, el desarrollo de nuevos movimientos sociales a escala mundial y transversales (ecología, paz, mujer). Pero permanece la intuición fundamental de la TL, que era enfrentarse a la alteridad, que en el inicio era el pobre, pero que es ahora el negro, el indio, la naturaleza, la mujer, la religión: Libanio, “Théologie” 646. También Ramos Regidor incluye a la naturaleza entre las nuevas alteridades: Ramos Regidor, “Libertação” 123-125. (24) Boff, “Como” 93; Libanio, “Trinta” 144; Ribeiro, “Teologia” 343.352; Scannone, “Treinta” 206. (25) Betto, “Teologia” 928; Dussel, “Teología” 208f; Haers, “Théologie” 115; Libanio, “Théologie” 650. Vale la pena reproducir una nota de Sobrino, que explica la razón psicológica del cambio: “Como nos hemos acostumbrado a ‚los pobres’, usamos la expresión ‚víctimas’ para que, al menos en el lenguaje, se recoja la magnitud de la tragedia de la realidad”: Sobrino, “Teología” 119. (26) Betto, “Teologia” 928; Gutiérrez, “Situación” 114; Ramos Regidor, “Libertação” 135-137; Richard, “Futuro” 333; Tamayo, “Teología” 218. Aquí sobresale Leonardo Boff por sus muchos trabajos sobre este tema; ver Boff, “Teologia” 238f. (27) En un trabajo mío en prensa cito algunas expresiones decidoras de Gutiérrez, en el prólogo de la edición de 1990 de su Teología de la liberación. Perspectivas. Ahí Gutiérrez reconoce que ha cambiado en estos años la percepción del mundo de los pobres en la TL; se descubre en ese mundo ahora no sólo la opresión económica y social -aunque se siga afirmando que ésta es fundamental- sino también una muy compleja situación de violencia institucionalizada, una situación de muerte, pero a la vez y sobre todo una inmensa riqueza cultural, una gran hondura humana, una fortaleza admirable. Se descubre, además de la opresión (y riquezas) de los pobres, el mundo de la mujer y de los marginados por su raza. Gutiérrez reconoce que ha ayudado a este cambio el encuentro con teólogos de otros continentes. Su conclusión es que esto “nos aleja del simplismo que pudo amenazarnos en los primeros momentos, en el análisis de esta situación de pobreza. Sigue siendo claro y fundamental que no basta describir esa realidad, es necesario referirse a lo que la produce (...). El análisis estructural ha sido un punto importante en el marco de la teología de la liberación. (...) Los instrumentos de análisis varían con el tiempo, y según la eficacia que han demostrado en el conocimiento de la realidad social y en la propuesta de pistas de solución. Lo propio de la ciencia es ser crítica frente a sus supuestos y logros y avanza así constantemente hacia nuevas hipótesis de interpretación. Es claro por ejemplo que la teoría de la dependencia, tan usada en los primeros años de nuestro encuentro con la realidad latinoamericana, resulta hoy -pese a sus aportes- una herramienta corta por no tener suficientemente en cuenta la dinámica interna de cada país, ni la vastedad que presenta el mundo del pobre. Además, los científicos sociales latinoamericanos están cada vez más atentos a factores que no estuvieron en la mira un tiempo atrás y que expresan una clara evolución en la economía mundial”: Gutiérrez, Teología 25-26. Y señala la deuda externa, la diversidad de conflictos (Norte/Sur, Este/Oeste), los análisis de la cultura. Sobre esto último afirma: “La atención a los factores culturales nos ayudará a penetrar en mentalidades y actitudes de fondo que explican importantes aspectos de la realidad. Por su parte la dimensión económica no será la misma, si valoramos el punto de vista cultural y viceversa por cierto”: ibid. 26. Ha jugado aquí un papel importante el compartir la vida del pueblo sencillo: “las diversas experiencias de inserción en el mundo de los pobres han añadido a un conocimiento teórico una percepción mayor de dimensiones sencillas, pero profundamente humanas, sin las cuales no hay verdadero compromiso liberador. Los combates de quienes rechazan el racismo y el machismo -actitudes tan fuertemente ancladas en la cultura y las costumbres de pueblos y personas-, así como los de aquellos que se oponen a la marginación de los ancianos y los niños, y otros ‘insignificantes’ de la sociedad, nos han hecho ver por ejemplo la importancia de gestos y de acompañamientos que podrían parecer a algunos de escasa eficacia política”: ibid. 33. A continuación habla de que “la solidaridad generosa con los sectores pobres no está exenta de la tentación de imponerles categorías ajenas a ellos”: ibid. 34. Finalmente, se refiere al concepto de praxis o práctica, que también ha sido enriquecido por la experiencia de estos años. “La conjunción de esas dos dimensiones, oración y compromiso, constituye estrictamente lo que llamamos práctica. De ella procede la teología de la liberación”: ibid. 36; de aquí la abundante producción sobre espiritualidad en la TL. “Ella (la espiritualidad) nos ayudará a desarrollar, más de lo que hasta ahora ha sido hecho, un aspecto tradicional de la teología tempranamente reconocido en la perspectiva en que nos situamos; nos referimos al de su función como sabiduría. El discurso sobre la fe es, en efecto, un saber con sabor; un saboreo espiritual de la palabra del Señor que alimenta nuestra vida y es la fuente de nuestra alegría. (... Sabiduría que nace) del seguimiento de Jesús”: ibid. 36. (28) Girardi, “Teologia” 35-37. (29) Sobrino, “Teología”. (30) Dussel, “Teología” 210; Gutiérrez, “Situación” 113; Libanio, “Théologie” 654; Tamayo, “Teología” 217; Trigo, “Muerto” 296. (31) P. Richard, “Futuro de la Teología de la Liberación. Una visión desde América Latina” (Carthaginensia 15, 1999, 325-345) 327. (32) Codina, “Teologia” 185-189; Scannone, “Treinta” 206. (33) Haers, “Théologie” 112f; Ribeiro, “Teologia” 350. (34) P. Richard, “Cuarenta años caminando y haciendo teología en América Latina”, in: L.C. Susin (Ed.), O mar se abriu. Trinta anos de teologia na América Latina (São Paulo 2000, 241-262), 244; Sobrino, “Teología”. Para Comblin la TL está desafiada a situarse entre la utopía de una sociedad alternativa y la realidad de la globalización: Comblin, “Trinta” 188. Sobrino sabe que no es fácil nombrar la presencia de Dios en la realidad, es decir, saber dónde está actuando; pero que si no se intenta se cae en el déismo: J. Sobrino, “Teología desde la realidad”, in: L.C. Susin (Ed.), O mar se abriu. Trinta anos de teologia na América Latina (São Paulo 2000, 153-170), 169. (35) Betto, “Teologia” 922.925; Codina, “Teologia” 189-194; Dussel, “Teología” 206f.209f; J. Jiménez Limón, Curso de Teología Fundamental (Cuadernos “Institut de Teologia Fonamental” 15, sd), 23f; Vigil, “Mudanza” 316f. (36) Trigo, “Muerto” 58f. (37) Betto, “Teologia” 928; Duquoc, “Lassitude” 75-77. (38) J. González Faus, “Los pobres al centro”, in: L.C. Susin (Ed.), O mar se abriu. Trinta anos de teologia na América Latina (São Paulo 2000, 193-197) 195f. (39) Comblin, “Trinta” 189; Libanio, “Théologie” 648f; Valadier, “Théologie” 267f. (40) Ribeiro, “Teologia” 345, der Comblin zitiert. (41) Libanio, “Théologie” 649f; Richard, “Futuro” 331.337-340; Trigo, “Muerto” 53f.300-306. (42) Richard, “Futuro” 335f; Vigil, “Mudanza” 319. (43) Trigo, “Muerto” 309-311. (44) Ribeiro, “Teologia” 349. (45) Gutiérrez, “Situación” 111 señala que América Latina se encuentra en un proceso de acelerada urbanización; Ribeiro, “Teologia” 344 cita una crítica de Comblin a los teólogos de la liberación, que les reprocha que no entienden el mundo urbano. (46) Trigo, “Muerto” 56 parece desconocer esta capacidad de modelar al ser humano que tiene la técnica, porque afirma que el problema de los pobres –tanto personas como países- que quedan excluidos porque no pueden subirse al carro de la revolución tecnológica en curso no es producido por la misma técnica sino porque el gran capital, para cautelar sus intereses y defender la propiedad intelectual de las innovaciones tecnocientíficas, se las arregla para hacer que las decisiones políticas les sean favorables. Liberar de toda “culpa” a la tecnociencia para cargarla por entero al capital, me parece que es otra forma de bloquear la necesaria reflexión sobre la tecnociencia. En cambio Metz, “Significado” 151 reconoce la fuerza modeladora de la tecnociencia que, junto con la economía –dice-, llevan inevitablemente a la globalización. De ahí la importancia de una implicación ética de la política, para no quedar de rehén de economía y técnica. También Betto, “Teologia” 929 señala que la reflexión sobre la técnica es necesaria en la TL, porque no hay temas del Primer Mundo que no interesen al Tercer Mundo. H. Assmann, “Por uma teologia humanamente saudável. Fragmentos de memória pessoal”, in: L.C. Susin (Ed.), O mar se abriu. Trinta anos de teologia na América Latina (São Paulo 2000, 115-130), 127 afirma que la teología se está convirtiendo en un desolado desierto por no abrirse al diálogo con la ciencia y la técnica, que son las que están abriendo las nuevas fronteras del pensamiento. Pero aquí me parece que le falta criticidad ante la tecnociencia. Personalmente he dedicado algunas reflexiones al tema de la tecnociencia; entre ellas: S. Silva, “La teología ante la modernidad científico-técnica” (Teología y Vida 38, 1997, 81-101); S. Silva, “Hacia una reflexión teológica sobre la tecnociencia” (Erasmus. Revista para el diálogo intercultural 6, 2004, 1, 119-134); S. Silva, “¿Pensar la técnica? ¿Para qué?” (Mensaje 55, 2006, 404-407).
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